¿Qué hacer si tu hijo miente? Mentiras y niños es un binomio que siempre aparece alguna vez. Esta cuestión es una de esas que solemos catalogar como la pregunta del millón para los progenitores.

A continuación, vamos a darte algunas recomendaciones para saber qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente. En numerosas ocasiones, nos encontramos con consultas del tipo “mi hijo miente constantemente”, “mi hijo me miente con los deberes”.

Hay una etapa en los más jóvenes que suele ser conflictiva y motivo de muchas consultas. Seguro que has oído hablar o conoces un caso de adolescentes que mienten compulsivamente a sus padres.

Si tienes hijos, sobrinos o nietos, a buen seguro que te habrás preguntado cómo castigar las mentiras. ¿Es bueno el castigo? ¿Qué pasa si me excedo y siguen las mentiras? Éstas son preguntas recurrentes.

Vamos a intentar arrojar luz sobre el tema, pero antes hay que aclarar algunos conceptos.

La mentira

El hombre (como especie) es un animal que miente. Es evidente que otros animales utilizan las apariencias para sobrevivir. Pero es quizás el hombre el único animal que trata con la mentira de manera reflexiva.

Es decir, el ser humano es el único capaz de usar la mentira en relación a su persona, a su identidad. Si un camaleón camufla su cuerpo los humanos serían capaces de camuflar hasta lo más profundo de sus entrañas.

La mentira es una forma de eludir la realidad y la responsabilidad. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo, a la larga, si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológico considerable.

El mentir puede hacer daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al mentiroso. Le convierte en una persona poco fiable, indigna de confianza y carente de crédito.

 

Pero… ¿por qué mentimos?

A la hora de abordar los motivos que hay detrás de la mentira, podemos encontrar varios:

Eludir responsabilidades

Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito. Aparece de este modo un trastorno psicológico serio que le impide controlar su comportamiento, donde la mentira acaba dominando al individuo.

El placer de mentir

La mentira se da también porque el sujeto obtiene cierto placer, se siente de alguna forma más listo que los demás. El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer asociado al riesgo. Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado. Sin embargo, cada mentira, además, puede llevar asociada que la persona se vea obligada a unirla con otras nuevas.

Problemas de autoestima

También otra causa está relacionada con la autoestima. En concreto, la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos. Así, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Esta es quizás el origen de la mentira que más se está generalizando en nuestro tiempo en la que la imagen superficial y la búsqueda de estereotipos y clichés socialmente aceptados se está imponiendo.

 

¿Cuál es la cura de una persona mentirosa?

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Es preciso que reconozcamos nuestra necesidad de brillo y dedicándonos con firmeza a mejorar nuestros méritos verdaderos y nuestro currículum vitae (y no concretamente el laboral) con suficiente persistencia.

Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres.

Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se puede intentar el asalto al mérito. Supondrá un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte. Una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

 

¿Se puede prevenir la mentira?

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad adulta es “no castigar a los chicos cuando dicen una mentira menor, ya que es propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración”.

Los padres deben explicar las diferencias entre fantasía y realidad a los niños y niñas. El desarrollo de una fantasía muy grande puede llevar a los hijos e hijas a cultivar “otra realidad” inventada que es la puerta a la mentira.

Hay que hacerles saber distinguir entre imaginación (estimulándola también) y realidad. El momento adecuado para trabajar en esta dirección es a partir de los siete años.

Y además la principal fuente para la prevención es la detección de las mentiras. Varias universidades americanas ya han detectado cambios sustanciales en el cerebro y en la actividad cerebral en las personas que mienten y eso puede ayudar a detectarlas y a tratarlas.

 

¿Qué hacer si tu hijo miente? Mentiras y niños

¿Qué hacer si tu hijo miente? Llega la hora de aportar herramientas, tras haber desgranado los principales aspectos de la mentira. La actitud que tengamos al afrontar la situación va a ser determinante. Será necesario:

Nuestra reacción

Reaccionar con calma aunque con severidad. Saber desempeñar el papel de progenitores es fundamental.

Premiar la verdad

Felicitar o premiar al niño que confiesa la verdad. Si lo castigamos a pesar de que ha confesado, estamos reforzando su hábito de mentir (la próxima vez lo hará con más cuidado para que no lo descubran). Sólo en última instancia habrá que acudir al castigo.

Confianza

Favorecer un ambiente de confianza, en la que el niño se anime a contar sus travesuras y sus errores. Que no sienta que cada vez que habla, hay consecuencias drásticas.

Estar alerta

Por mucho que amemos a nuestros hijos, tenemos que aceptar que a veces fallan, que no son perfectos e ideales como los hemos imaginado. Hay que trabajar la comunicación de los hijos con la familia y con el entorno. La relaciones de las redes sociales y los menores merece un capítulo aparte.

 

Lo ideal es que estas condiciones se den a modo de prevenir la mentira en el niño (“es mejor prevenir que lamentar”). Si estas condiciones se dan en su hogar, seguramente el hábito de la mentira no se produzca. Y si es que ya existe, irá desapareciendo en el niño. Si no llegara a desaparecer, lo más recomendable es buscar orientación profesional.

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